Lo del domingo fue mucho. Las consecuencias de la victoria sobre los Rabicorti en Viena no paran de sorprenderme. Pero por encima de todas las demás, está la que se resume en estas lineas que acabo de recibir de la K. Me permito el lujo de compartirlas con los habituales de este blog:
“Después de un finde de juergas continuas, decido echarme la siesta. Entre sueños me parece oír a Nacho, viendo el partido aquel. El del codazo a Luis Enrique. Tras dos horas de siesta resacosa, abro el ojo y allí está él. En gayumbos por casa, nervioso como pocas veces le he visto, y con su camiseta fetiche de la selección. La de Raúl. Tiene otras tres encima de la mesa del salón, para que elija la que más me gusta y ponérmela. Me obliga a salir de casa vestida de rojo, hasta las bragas. (¿¿??)
Vamos en moto a casa de Gon. Hay mil trayectos posibles, pero, por supuesto, elegimos el que pasa por Colón, para ir abriendo boca. El ambiente es increíble. Los nervios van creciendo….En casa de Gon, la cosa se plantea parecida. Él, “alicatao” con su camiseta de España, talla XXL. Aída, que está haciendo carantoñas al pequeño Guille, se mantiene algo más al margen.
Y empieza el partido. Yo que, sinceramente, no entiendo ni papa de furgol, salvo lo que se me ha pegado por estar rodeada de Nachos futboleros casi desde que tengo uso de razón, tengo que reconocer que me dejo llevar bastante por cómo veo al Gordo. Si él está tranquilo, yo lo estoy. Él sabe de esto y pocas veces se equivoca. Pero no. No está tranquilo, en absoluto. Su cara, un poema. Sus comentarios tipo “el partido está muy raro”, “los italianos están jugando al revés” “ por favor, una prórroga con Italia, no!!!” o “Por dios, ir a penalties con Italia es muerte segura”, no hacen más que hacerme pensar lo peor. Me descubro a mi misma como una berraca más. Gritando como una camionera y con una taquicardia como pocas.
Y llega la prórroga…y llegan los penales….y el Guille, que ha estado como un angelito todo el partido, rompe a llorar…es como si presagiara que algo gordo iba a pasar. (Lo que pasaba, realmente, es que estaba hasta la polla de nuestros gritos).
Gol de España. Gol de Italia. Gol de España. Falla Italia. Histeria colectiva. El Guille asfixiado en sus propios berridos y mirando alrededor con cara de susto infinito “que coño le pasa a esta gente”. Seguimos. Gol de España. Gol de Italia. Falla Güiza. Histeria again, y 3 años menos de vida para el Guille. Falla Italia, está casi hecho. La cara de Nacho, descompuesta. Llora, se muerde los dedos, se tapa la cara, se aleja de la tele, grita “no puede ser” …. Y llega Cesc. Yo, como la gran mayoría de españolitos de a pie, tengo el sentimiento ese de “soy gafe, si no miro seguro que lo mete”. Prefiero mirar la reacción de Nacho…..Y el resto, ya es historia!!
Sabéis que no escribo nunca en el blog. Es cosa de Berracos. Cosa de gente que sabe de futbol. Que disfruta hablando de futbol. Yo no me meto. Os traigo puros de Cuba, eso si, pero este blog es cosa vuestra. He hecho una excepción. Sólo quería deciros, que el domingo entendí muchas cosas. Entendí porque amáis tanto todo esto!”
Comentarios recientes